4 de mayo de 2026
Girasol: fuerte demanda y ventas a cuentagotas impulsan precios en el mercado argentino
El mercado de girasol atraviesa un escenario de alta tensión entre oferta y demanda. Con exportaciones récord y una industria necesitada de mercadería, los productores venden con cautela y sostienen los precios en alza.
El girasol se comercializa a ritmo lento en el mercado argentino, en un contexto donde la demanda —tanto de exportadores como de la industria aceitera— supera ampliamente la oferta disponible. Esta dinámica está generando una firmeza sostenida en los precios y expectativas de nuevas subas.
Según datos recientes, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) de girasol grano ya superaron el récord histórico de 1 millón de toneladas. A esto se suman 644.218 toneladas de aceite de girasol declaradas —equivalentes a 1,53 millones de toneladas de grano— y 770.937 toneladas de subproductos, que representan otras 1,54 millones de toneladas.
En este contexto, los exportadores ya compraron unas 600.000 toneladas, pero aún necesitan adquirir otras 400.000 para cumplir con sus compromisos, lo que los deja en una posición “short”. En paralelo, la industria aceitera presenta una situación distinta: con compras declaradas por 2,6 millones de toneladas frente a ventas equivalentes a 1,5 millones, mantiene una posición “long” de 1,1 millón de toneladas.
Sin embargo, el stock físico disponible es ajustado. Con una molienda mensual cercana a las 565.000 toneladas, las existencias actuales apenas alcanzan para cubrir dos meses de actividad. Esta necesidad de abastecimiento es uno de los factores clave que sostiene la firmeza del mercado.
Los precios reflejan esta tensión. En la zona del Gran Rosario, los valores se ubican en torno a los 415 dólares por tonelada para mercadería disponible, mientras que las entregas diferidas (mayo a agosto) rondan los 410 dólares. En el interior, los precios también se mantienen firmes, con valores de entre 360 y 365 dólares por tonelada según la zona.
A nivel productivo, la campaña se encamina a un volumen cercano a las 6,5 millones de toneladas. Hasta el momento se recolectaron unas 6,03 millones, y restan por cosechar alrededor de 200.000 hectáreas. Con rindes promedio de 2.360 kilos por hectárea, el saldo pendiente podría aportar unas 472.000 toneladas adicionales.
Si se descuentan las exportaciones ya comprometidas (1 millón de toneladas) y un stock final estimado en 400.000 toneladas, la industria podría procesar este año cerca de 5 millones de toneladas, un volumen récord. Para alcanzar ese nivel, aún deberá adquirir unas 2,4 millones de toneladas adicionales, lo que refuerza la presión compradora.
En este escenario, los productores adoptan una estrategia conservadora: retienen mercadería a la espera de mejores precios, lo que reduce la oferta disponible en el corto plazo. Así, el mercado del girasol queda dominado por la demanda, en una puja que promete mantenerse en los próximos meses y que será determinante para la evolución de los valores.
