4 de mayo de 2026
Cosecha de soja: una semana de buen clima permitió levantar un millón de hectáreas y mejora la producción
Una ventana de siete días de clima seco destrabó la cosecha de soja en la región núcleo y permitió avanzar sobre un millón de hectáreas. La Bolsa de Comercio de Rosario elevó la estimación de producción a 16,98 millones de toneladas por mejores rindes.
Tras semanas marcadas por lluvias intensas y complicaciones operativas, la cosecha de soja logró recuperar ritmo en la región agrícola núcleo gracias a una mejora sostenida en las condiciones climáticas. En apenas siete días de tiempo estable, se avanzó sobre cerca de un millón de hectáreas, un salto clave para destrabar una campaña que venía muy demorada.
El cambio fue determinante para que la Bolsa de Comercio de Rosario ajustara al alza su proyección productiva: ahora estima 16,98 millones de toneladas, unas 829.000 toneladas más que en el cálculo previo, impulsado por rindes que, en varias zonas, superan las expectativas iniciales.
El contexto venía siendo adverso. Durante abril, las precipitaciones duplicaron los niveles habituales, con un promedio de 121 milímetros en la región núcleo y la ocurrencia de tres eventos consecutivos de ciclogénesis, que provocaron tormentas intensas y anegamientos. Esto había dejado el avance de cosecha en apenas el 43% del área, muy por debajo del 80% habitual para esta altura.
Además del retraso, el exceso de humedad generó problemas de calidad en los granos. Técnicos reportaron lotes con hasta un 50% de granos verdes, dañados o brotados, lo que implica descuentos comerciales y mayores costos por secado, ya que en muchos casos la mercadería presenta niveles de humedad cercanos al 20%.
En cuanto a los rindes, el panorama es heterogéneo. En el sur de Santa Fe, los valores oscilan entre 27 y 50 quintales por hectárea, reflejando una marcada variabilidad entre lotes. En zonas como Cañada de Gómez, los promedios rondan los 40 qq/ha, en línea con un año normal. En contraste, en el norte de Buenos Aires se registran resultados superiores a lo previsto, con casos como General Pinto donde los rindes alcanzan entre 50 y 55 qq/ha.
Las dificultades no fueron solo productivas. La alta humedad redujo las horas efectivas de trabajo en el campo: el rocío matinal impide el ingreso de maquinaria y, hacia la tarde, las condiciones vuelven a deteriorarse, lo que extiende los tiempos de cosecha y eleva los costos operativos.
De cara a las próximas semanas, la continuidad del buen clima será clave para sostener el ritmo de avance y minimizar pérdidas en una campaña condicionada desde el inicio por factores climáticos.
En paralelo, el panorama hacia la campaña de trigo 2026/27 aparece más desafiante. La intención de siembra en la región núcleo caería un 17%, lo que implica unas 300.000 hectáreas menos. El principal factor es el fuerte aumento del costo de la urea, que pasó de US$540 a US$890 por tonelada en un año, deteriorando la relación insumo-producto.
Con un precio del trigo estimado en US$217 por tonelada y rindes esperados de 40 qq/ha, los márgenes son muy ajustados: apenas US$65 por hectárea en campo propio y pérdidas de US$128 en campo alquilado. En este contexto, el rinde de equilibrio para no perder dinero se eleva hasta 46 qq/ha, e incluso supera los 50 qq/ha en algunas zonas, lo que pone en duda el nivel de inversión para la próxima campaña.
