14 de mayo de 2026
La inteligencia artificial desembarca en el agro y redefine la forma de producir, decidir y hacer negocios
La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta concreta que empieza a transformar la agroindustria. En el Congreso A Todo Trigo, el especialista en cultura digital Joan Cwaik analizó el impacto de las tecnologías emergentes y afirmó que la ventaja competitiva ya no estará en acceder a la mejor IA, sino en saber aplicarla de manera eficiente.
La inteligencia artificial avanza a gran velocidad y comienza a modificar la forma en que el sector agropecuario produce, analiza datos y toma decisiones estratégicas. Ese fue uno de los principales ejes abordados por Joan Cwaik durante su participación en el Congreso A Todo Trigo, donde analizó el presente y las oportunidades que las nuevas tecnologías abren para la agroindustria.
El especialista en cultura digital, autor y conferencista reconocido por su trabajo en innovación tecnológica, explicó que el verdadero cambio que impulsa la inteligencia artificial no pasa exclusivamente por la tecnología, sino por la capacidad de las personas y las organizaciones para adaptarse a una nueva realidad.
“La inteligencia artificial está redefiniendo muchas de las tareas que solíamos hacer. Pero el verdadero desafío no es tecnológico: es humano”, sostuvo durante su exposición.
Cwaik explicó que la llamada inteligencia artificial generativa, capaz de crear textos, imágenes y contenidos de manera similar a una producción humana, representa un punto de inflexión comparable a otras grandes revoluciones tecnológicas.
Aunque el fenómeno ganó visibilidad global tras la irrupción de ChatGPT en 2022, recordó que las bases conceptuales de la inteligencia artificial surgieron mucho antes. En 1950, el matemático Alan Turing ya planteaba la posibilidad de que las máquinas pudieran desarrollar procesos similares al pensamiento humano.
Sin embargo, remarcó que aún existe una enorme distancia entre el potencial real de estas herramientas y el nivel de adopción actual.
“Hay una brecha gigante entre lo que la IA puede hacer y lo que verdaderamente usamos. Tiene una capacidad teórica del 94% y un uso real del 33%. La oportunidad no es tener la mejor inteligencia artificial. La ventaja competitiva será de quien mejor la aplique”, señaló.
Además, destacó que todavía existe un amplio margen de crecimiento en la incorporación de estas herramientas: “El 84% del mundo nunca utilizó inteligencia artificial de ningún tipo. No llegamos tarde”.
El agro frente a una nueva etapa tecnológica
Dentro del sector agropecuario, el especialista aseguró que existe un amplio campo para el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial, especialmente vinculadas con automatización de procesos, asistencia comercial y organización inteligente de información.
Como ejemplo, describió el caso de un acopio que incorpore agentes inteligentes capaces de responder consultas de productores, priorizar operaciones según urgencia, informar posiciones comerciales, coordinar documentación con corredores y registrar automáticamente operaciones dentro del sistema.
“La IA empieza a salir del chat y entrar en las herramientas del día a día”, explicó.
En ese contexto, también diferenció entre asistentes y agentes inteligentes. Mientras los asistentes colaboran en tareas específicas, los agentes tienen la capacidad de ejecutar procesos completos e interactuar simultáneamente con diferentes plataformas y sistemas.
Cwaik destacó además el crecimiento del MCP (Model Context Protocol), una tecnología que definió como “el USB de la inteligencia artificial”, ya que permite que distintas herramientas y agentes puedan conectarse y trabajar entre sí.
Del tiempo a los resultados: un nuevo paradigma productivo
Durante la charla también repasó el crecimiento de ecosistemas digitales y plataformas basadas en inteligencia artificial que ya están disponibles tanto para usuarios individuales como para empresas. Desde asistentes multimodales hasta herramientas capaces de organizar información, construir soluciones digitales o trabajar con bases propias de conocimiento.
En ese marco, dejó una reflexión sobre cómo cambiará la relación entre las personas y el trabajo.
“¿Vendés tiempo o resultados? Si vendés tiempo es imposible competir con la máquina. Si vendés resultados, la máquina trabaja para vos”, expresó.
Hacia el cierre de su presentación, el especialista dejó una mirada sobre el desafío cultural que acompaña la aceleración tecnológica y citó al escritor Isaac Asimov: “El aspecto más triste de la sociedad es que la ciencia gana conocimiento mucho más rápido de lo que la sociedad gana sabiduría”.
“La inteligencia artificial es una herramienta fenomenal. La clave será cómo decidimos utilizarla”, concluyó.
