La demora en la cosecha de soja en la Argentina se transformó en uno de los principales factores que sostienen la firmeza de los precios internacionales de la harina de soja, en un contexto marcado además por tensiones geopolíticas y una demanda global cada vez más activa.
Según datos del sector exportador, durante abril la Argentina embarcó 2,16 millones de toneladas de harina de soja. Sin embargo, en lo que va de mayo los despachos apenas alcanzan 1,73 millones de toneladas, muy por debajo de los 2,57 millones registrados en igual mes de 2025 y de los 2,80 millones de 2024.
La menor disponibilidad de mercadería responde principalmente al fuerte retraso que enfrenta la recolección de soja tras una sucesión de temporales que afectaron amplias regiones productivas del país. Las lluvias no solo demoraron las tareas de cosecha, sino que además dejaron intransitables numerosos caminos rurales, complicando el movimiento de granos hacia los puertos y plantas industriales.
En este escenario, la soja importada desde Paraguay se convirtió en un factor clave para sostener parcialmente la actividad de la industria aceitera argentina, permitiendo garantizar un piso mínimo de materia prima para procesar.
A esto se suma la fuerte presión de la demanda china sobre el poroto de soja argentino, que absorbe buena parte de la capacidad logística exportadora y limita aún más la disponibilidad de harina de soja para embarque.
Mientras tanto, Brasil busca aprovechar el espacio dejado por la menor oferta argentina. La Asociación Nacional de Exportadores de Cereales de Brasil (Anec) proyecta para mayo embarques de harina de soja por 2,56 millones de toneladas, frente a los 2,12 millones despachados en el mismo mes del año pasado.
No obstante, el mercado internacional continúa mostrando una demanda muy activa, especialmente desde países de Asia, Medio Oriente y el norte de África, que aceleraron compras de harina de soja del Mercosur ante el actual contexto geopolítico global.
Esta situación también impacta sobre Europa, donde los importadores buscan asegurarse abastecimiento de un insumo estratégico para la cadena alimentaria. De hecho, los precios de referencia de la harina de soja en la Unión Europea tomaron impulso tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán a fines de febrero.
En ese marco, el precio FOB spot de la harina de soja publicado diariamente por la Secretaría de Agricultura argentina se ubica actualmente en 349 dólares por tonelada, frente a los 311 dólares registrados un año atrás, reflejando la firmeza que mantiene el mercado internacional del principal producto de exportación agroindustrial argentino.