15 de abril de 2026
El agro argentino busca despegar: menos impuestos, más tecnología y reglas claras, las claves para crecer
En un contexto global desafiante, referentes del sector agroindustrial destacaron el potencial de la Argentina para crecer, aunque advirtieron que será clave avanzar en reformas estructurales, mejorar la infraestructura y garantizar estabilidad.
En medio de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y cambios en la demanda de alimentos, la agroindustria argentina vuelve a posicionarse como un sector estratégico con potencial de crecimiento.
Con recursos naturales, conocimiento técnico y una red empresarial consolidada, el país reúne condiciones para expandirse y ganar mayor protagonismo en el comercio global. Sin embargo, ese desarrollo está condicionado por desafíos estructurales que aún persisten.
Durante el Summit de Amcham, bajo el lema “Una Argentina federal en desarrollo”, referentes del sector analizaron las oportunidades y limitaciones del agro. Fernando García Cozzi, presidente de Cargill Argentina, y Juan Lariguet, presidente de Corteva Agriscience Cono Sur, coincidieron en que el país necesita profundizar cambios para liberar su potencial productivo.
Uno de los principales puntos señalados fue la presión impositiva. García Cozzi afirmó que durante años el sector agropecuario soportó una carga tributaria elevada que limitó su crecimiento, incluso en contextos internacionales favorables.
En ese sentido, remarcó la necesidad de avanzar hacia una reducción de impuestos acompañada por disciplina fiscal. También subrayó la importancia de contar con reglas de juego estables y previsibles, una condición clave para fomentar la inversión y el desarrollo a largo plazo.
Además del frente impositivo, el directivo puso el foco en la infraestructura. Señaló que mejorar rutas, caminos y sistemas logísticos como la hidrovía y el ferrocarril resulta fundamental para reducir costos y aumentar la competitividad del sector.
Por otro lado, destacó que el crecimiento futuro no estará tanto en la expansión de la superficie sembrada, sino en la mejora de la eficiencia productiva. En ese marco, los biocombustibles aparecen como una oportunidad para generar mayor demanda.
Desde otra perspectiva, Juan Lariguet resaltó el nivel del productor argentino, al que calificó como uno de los más eficientes del mundo. También destacó la diversidad productiva del país y su perfil exportador.
El ejecutivo consideró que el próximo salto productivo estará vinculado a la adopción de nuevas tecnologías, especialmente en biotecnología y edición génica, áreas en las que Argentina ha logrado posicionarse a nivel internacional.
No obstante, advirtió sobre la necesidad de fortalecer el marco regulatorio, en particular en materia de propiedad intelectual. Según explicó, este aspecto es clave para incentivar la inversión en innovación y atraer nuevos desarrollos al país.
Ambos referentes coincidieron en que la Argentina tiene una gran oportunidad por delante, pero que su concreción dependerá de decisiones estratégicas en materia económica, regulatoria y de infraestructura.
El desafío será transformar ese potencial en crecimiento sostenido, con mayor producción, agregado de valor y una inserción internacional más sólida.
