5 de octubre de 2026
Las abejas también se preparan para El Niño
Desde la Cooperativa Apícola COSAR recomiendan anticiparse al escenario climático con colmenas fuertes, sanas y bien nutridas, además de planificar los accesos y extremar los cuidados durante la cosecha.
El escenario climático previsto para los próximos meses, con El Niño como protagonista, también plantea desafíos para la actividad apícola. Ante la posibilidad de períodos con lluvias abundantes, alta humedad y dificultades para acceder a los apiarios, desde la Cooperativa Apícola COSAR recomiendan anticipar el manejo y preparar las colmenas.
“En el Departamento Técnico de la cooperativa nos estamos preparando para un año Niño y haciendo recomendaciones a todos los asociados y productores”, explicó Juan Dukart, integrante del área técnica de la entidad santafesina.
Colmenas lejos del agua
Una de las primeras medidas consiste en revisar la ubicación de los apiarios y evitar que las colmenas permanezcan directamente sobre el suelo. La recomendación cobra especial importancia frente a la posibilidad de precipitaciones intensas y anegamientos.
Los sectores bajos pueden quedar expuestos a inundaciones extraordinarias y generar pérdidas importantes si se producen crecidas o excesos hídricos. Por eso, además de elevar las colmenas, resulta conveniente identificar previamente las zonas de mayor riesgo y definir alternativas para trasladar las colonias en caso de que las condiciones lo requieran.
La planificación también debe contemplar los caminos de acceso. Las lluvias pueden dejar intransitables determinados sectores durante varios días, por lo que anticipar posibles recorridos alternativos puede ser clave para sostener las tareas de manejo.
Abejas fuertes, sanas y bien nutridas
Otro de los puntos centrales es llegar al período de mayores precipitaciones con colonias fuertes y con suficientes reservas. Las lluvias pueden interrumpir el pecoreo durante varios días, por lo que el estado nutricional de las colmenas resulta determinante.
En línea con las recomendaciones del Sendero Tecnológico del Programa Nacional Apícola de INTA (PROAPI), el monitoreo de las reservas, el desarrollo poblacional y el estado sanitario son herramientas fundamentales para acompañar el crecimiento de las colonias.
Entre las prácticas de manejo se encuentran el monitoreo de varroa y nosema, una nutrición adecuada y el recambio de reinas, como parte de una estrategia integral para fortalecer las colmenas.
Dukart también recomendó tener las medias alzas resguardadas y disponibles en los apiarios, de manera que puedan colocarse rápidamente cuando aparezca una ventana favorable.
“Puede ocurrir que, después de una lluvia importante, haya una muy buena entrada de néctar, pero que el exceso de agua impida ingresar con un vehículo durante varios días”, explicó.
En esos casos, disponer previamente de las alzas permite acercarse con el vehículo hasta donde sea posible y completar el recorrido a pie para realizar el manejo necesario.
La sanidad también será determinante. Desde COSAR recomiendan realizar monitoreos sistemáticos de varroa y aplicar los tratamientos correspondientes con productos aprobados, respetando las dosis y los momentos de aplicación.
El objetivo es que las colonias puedan aprovechar rápidamente los períodos de buen tiempo que aparezcan entre las lluvias. “Probablemente tengamos varios días en que las colmenas pueden salir a trabajar”, señaló Dukart. Por eso, consideró fundamental llegar con “colmenas fuertes, sanas, bien nutridas, reinas nuevas”.
Planificar los accesos y cuidar la miel
El exceso de precipitaciones también puede complicar el ingreso a los establecimientos, especialmente en caminos rurales y sectores bajos. Frente a ese escenario, desde COSAR recomiendan revisar anticipadamente las condiciones de movilidad, identificar caminos alternativos y establecer prioridades de manejo.
La cosecha requiere, además, una atención especial. Uno de los principales consejos es no anticiparse y extraer los cuadros que todavía no alcanzaron un adecuado grado de madurez.
Dukart recomienda cosechar cuando los cuadros presentan alrededor de 85% de operculado o más. La indicación cobra mayor importancia en períodos de elevada humedad ambiental, ya que la miel con menor contenido de agua presenta mejores condiciones de conservación, mientras que una cosecha prematura puede aumentar el riesgo de fermentación.
El cuidado debe continuar después de la extracción. “Una vez que se sacan de la colmena, que no queden mucho tiempo en las salas de extracción porque, si hay mucha humedad ambiente, probablemente esa miel absorba humedad”, advirtió el especialista.
Por eso, durante jornadas húmedas, reducir los tiempos de espera y controlar las condiciones ambientales de la sala de extracción también resulta fundamental para preservar la calidad del producto.
Un fenómeno que puede tener efectos diferentes
Desde COSAR también remarcan que el impacto de El Niño no necesariamente será uniforme en todo el territorio.
“Estamos supeditados a lo que pase con El Niño y también por ahí seguramente va a ser muy localizado”, explicó Dukart. Mientras algunas regiones podrían recibir excesos de precipitaciones, otras podrían encontrar condiciones más favorables para el desarrollo de la actividad.
En las zonas con lluvias excesivas, los principales riesgos estarán vinculados con la pérdida de floraciones, la interrupción del pecoreo y las dificultades para acceder a los apiarios. En cambio, una distribución más favorable de las precipitaciones podría generar mejores condiciones productivas.
Por eso, la estrategia recomendada por la cooperativa apunta a anticiparse a los posibles escenarios y reducir la vulnerabilidad de las colmenas.
Elevar las colmenas, evitar sectores bajos, contar con medias alzas disponibles, controlar las reservas, fortalecer las colonias, cuidar la sanidad y las reinas, planificar los accesos y extremar los cuidados durante la cosecha son algunas de las herramientas que pueden ayudar a atravesar una temporada marcada por la variabilidad climática.
La clave, en definitiva, será llegar preparados para aprovechar cada ventana de buen tiempo. En un escenario de lluvias abundantes, la planificación anticipada puede convertirse en una de las principales herramientas para reducir riesgos y sostener la producción apícola.