8 de septiembre de 2026
Charles de Guerrero, una cabaña con 147 años de historia
Al aire de LU 32, el ingeniero Carlos José “Pepe” Pestalardo, y en la previa del importante remate que llevará adelante la casa consignataria Adolfo S. Koerner en Azul, repasó la trayectoria familiar, el trabajo de selección genética y la búsqueda de mayor calidad de carne.
La historia de Cabaña Charles de Guerrero está estrechamente ligada a los primeros pasos de la raza Angus en la Argentina. Con 147 años de trayectoria y seis generaciones dedicadas a la actividad, Carlos José “Pepe” Pestalardo continúa al frente de una tradición familiar que comenzó con Carlos Guerrero, quien introdujo los primeros ejemplares Angus al país desde Gran Bretaña en 1879. La cabaña está ubicada en Solís, partido de San Andrés de Giles, y actualmente comercializa entre 150 y 160 reproductores por año. Según explicó Pestalardo, la genética de Charles de Guerrero llega a distintas regiones del país y está presente en más de siete provincias.El trabajo de la cabaña tiene como uno de sus principales objetivos combinar productividad y calidad. “Primero tenemos que producir en el campo para luego meter calidad”, explicó Pestalardo, al destacar la importancia de obtener terneros livianos al nacer, con un fuerte crecimiento hasta el destete y una buena conversión de alimento en kilos de carne.
En los últimos años, además, la selección genética puso especial atención en la calidad de carne, un atributo que consideran cada vez más demandado por el mercado. En ese sentido, el foco está puesto en características como el área de ojo de bife y, principalmente, el marmoreo, es decir, la grasa intramuscular que aporta sabor, terneza y jugosidad.La selección también contempla la precocidad y la adaptación. Las vaquillonas son evaluadas entre los 13 y 15 meses y se busca que lleguen en condiciones al primer servicio, bajo un esquema de ciclo corto. A partir de allí, se incorporan al rodeo aquellas hembras que presentan las características buscadas por la cabaña. En cuanto al sistema de producción, Pestalardo explicó que los terneros se crían sobre campos naturales ubicados en la zona del río Areco y que luego la recría se realiza sobre pasturas. Durante el verano, los animales pasan a pasturas con base de gramíneas y alfalfa. En la etapa final, los toros atraviesan unos cuatro meses de encierre, con una alimentación que tiene más de un 83% de base de silo, buscando alcanzar una terminación adecuada sin exceso de grasa. Este miércoles a Azul, Charles de Guerrero llevará 17 toros puros controlados, negros y colorados, al remate que se realizará en el predio de la Sociedad Rural de Azul junto a Adolfo O. Koerner. La mitad de los toros ofrecidos contará con facilidad de parto, una característica especialmente buscada por los productores.“Toros moderados, pero bien anchos y carniceros, de linda calidad fenotípica”, describió Pestalardo, quien también destacó el lote de hembras puras controladas, con una importante presencia de ejemplares colorados.
Con expectativas por el remate, el referente de Charles de Guerrero destacó la importancia de continuar fortaleciendo una genética que lleva casi un siglo y medio de historia en el país, pero que al mismo tiempo busca adaptarse a las nuevas demandas de la producción y del mercado internacional.