12 de agosto de 2026
En un año se perdieron 290 tambos en Santa Fe pese al liderazgo lechero provincial
La provincia de Santa Fe perdió 290 tambos en los últimos doce meses, al pasar de 3.345 establecimientos activos en junio de 2025 a 3.055 en junio de 2026, según datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) difundidos este 10 de agosto.
Según el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios de SENASA, al 30 de junio de 2026 Santa Fe contabilizaba 941.428 bovinos en unidades tamberas, lo que la ubica como el segundo stock del país detrás de Córdoba, que registra 951.672 cabezas. Los departamentos del centro-oeste santafesino —Castellanos, Las Colonias, San Cristóbal y San Martín— concentran el 81,6% del rodeo tambero provincial, lo que confirma que uno de cada cuatro bovinos en tambo de la Argentina se encuentra en esa cuenca lechera.
La caída de establecimientos en Santa Fe se enmarca en una tendencia nacional: a nivel país se relevan alrededor de 8.780 tambos, una baja interanual del 9,5%. Los cuatro departamentos del centro-oeste santafesino concentran el 85,3% de los tambos de la provincia y el 30% del total nacional.
En cuanto a la escala de los establecimientos, los tambos medianos-bajos, de entre 101 y 250 vacas, son el grupo mayoritario con el 52,7% del total, mientras que los muy pequeños o familiares (hasta 50 vacas) y los pequeños (51 a 100 vacas) representan en conjunto el 28,6%.
En el plano productivo, la producción de leche cruda santafesina alcanzó los 699,5 millones de litros entre enero y junio de 2026, un incremento del 1,7% frente al primer semestre de 2025, de acuerdo con datos del Ministerio de Desarrollo Productivo relevados sobre 11 empresas que representan el 78,1% del volumen total. Las proyecciones oficiales estiman sostener ese nivel o crecer hasta un 3% interanual si no hay eventos climáticos adversos en el segundo semestre.
El precio pagado al productor, sin embargo, no acompaña ese ritmo: en junio de 2026 se ubicó en $520,4 por litro, un 9,6% más que en junio de 2025, muy por debajo de la inflación del período.
El informe atribuye el cierre de tambos a una combinación de márgenes mínimos que no cubren los costos operativos, el aumento de gastos fijos como energía y alimentación del ganado, y las dificultades para el relevo generacional en las explotaciones familiares. Pese a este escenario, el documento sostiene que la calidad de la materia prima, la incorporación de tecnología y la demanda del mercado externo serán las claves para recomponer el stock vacuno y sostener la actividad en los próximos años.